martes, 24 de julio de 2007

Respuesta Nº 1 a una pregunta tipo ensayo

Universidad Pedagógica Experimental Libertador
Instituto Pedagógico de Caracas
Curso: Lectura y Escritura para Educación Integral
Profesora: Angélica Silva
Período Académico 2007-I

Reflexión sobre la propuesta de Lucía Fraca de Barrera para redefinir las verdaderas funciones de la lectura y la escritura en Venezuela
Alumna: Luz Ghersi
Sección: 002

Al conocer como futura docente a través de Fraca de Barrera (1997) que la naturaleza de la lengua escrita es multidimensional y psicosociolinguística, significó para mi adentrarme en un nuevo mundo donde intentar conocer las riquezas humanas se convirtió en una importante búsqueda que me ayudó a comprender y profundizar la naturaleza de la lengua escrita. También considero que ello fue significativo porque la autora estableció una base en mis conocimientos acerca de la escritura y la lectura, pues a través de sus argumentos me hizo reflexionar acerca de la importancia de cada uno. Es así como el artículo presentado por la autora se convertirá en una guía pedagógica que debo considerar al momento de iniciar a mis alumnos en los procesos de lectura y escritura. Entre las implicaciones pedagógicas más importantes propuestas por la autora, consideraré las siguientes:
  • La lengua escritura constituye la institución social integrada a la formación intelectual y social del individuo. En tal sentido es la encargada de proporcionarle las experiencias para lograrlo. Si la lengua escrita constituye un hecho comunicativo de carácter social, la escuela debe proveer los diversos recursos escritos necesarios, considerados como funcionales dentro de la sociedad (p74).

En primer lugar, si la escuela es una institución social, tal como lo menciona la autora, ésta tiene el deber de garantizar a todos los niños no sólo los recursos y materiales escritos, sino también la mejor orientación guiada por el docente. El docente debe hacerle comprender a los niños que la escritura puede ayudar a otros y en especial a ellos mismos a conocer el mundo y a conocerse mejor. El docente para hacer esto, debe conocer la realidad del niño, la sociedad en que vive, la comunidad que rodea a su escuela, cantidad de recursos que posee o los centros donde puedan facilitarle bienes culturales como: libros, cuentos, atlas, etc. Entonces, de este modo, el docente estaría asumiendo no sólo la responsabilidad de guiar al niño en el proceso de lectura sino que la lectura se estaría vinculando con una serie de factores que se originan de la sociedad en que vive.

A mi juicio, considero como futura docente que debemos guiar la enseñanza de nuestros alumnos partiendo de la realidad que viven y aprovechar los hechos más significativos y educativos que ocurran dentro de la misma, para motivar y estimular el aprendizaje de la lengua escrita. Esto significará la identificación del niño con la sociedad y al mismo tiempo el conocimiento de los bienes culturales que son producto de la relación lengua y sociedades, porque en esos bienes existe el reflejo de la riquezas históricas y lingüísticas de una nación. De esta manera, creo que la escuela estaría promoviendo un desarrollo integral en la enseñanza de la escritura y la lectura en los niños, es decir, que no se limitaría sólo al contexto de libro y alumno sino que se vincularía con la naturaleza social y cultural de los bienes culturales donde se puede leer con los alumnos porque ellos producen una retroalimentación entre sociedad y escuela. Ello posiblemente traerá como consecuencia en un futuro la formación de una sociedad debidamente capacitada en los procesos de lectura y escritura, donde nuestros niños sean seres activos y capaces de razonar, pensar, crear y tomar consciencia sobre su vida y lo que lo rodea.

En segundo lugar, otra de las implicaciones que me propongo a abordar en esta reflexión guarda relación con la anterior y según la autora Fraca de Barrera (1997) es la siguiente:
  • La lengua escrita también constituye el instrumento para la formación de nuestra teoría del mundo y para la transmisión de conocimientos. Por consiguiente, la escuela deberá proporcionar mecanismos que permitan el desarrollo del intelecto y el enriquecimiento del conocimiento compartido (p 75).

Nuevamente se presenta en una implicación de carácter pedagógico el deber de la escuela como instituto que promueve el desarrollo del intelecto y la interacción para compartir los conocimientos. Yo pienso que esto debe ser así, porque vivimos en una sociedad interconectada. Un individuo no puede crear aisladamente los conocimientos, ya que pertenece a un grupo social. Al mismo tiempo, ese individuo necesita a otros conocimientos creados por otros individuos. Esos conocimientos están cargados de valores y tradiciones que han permanecido a lo largo de la historia e integran una determinada cultura. La lengua escrita ha sido uno de los principales medios comunicativos y transmisores de conocimientos de generación en generación. Por tal razón, considero como futura docente, que pedagógicamente la lengua escrita debe poseer primero un significado que promueva un interés en los niños y al mismo tiempo los motive individual y socialmente.

Para finalizar, creo que hoy día el docente debe estar mejor preparado y actualizado con las técnicas de la enseñanza de la lectura y la escritura, porque la escuela actual no ha abandonado ciertos mecanismos que empleaba la escuela tradicional, como por ejemplo: concebir el aprendizaje de manera individualizada y con una rígida transferencia de información, donde el único que opinaba y tenía toda la razón era el maestro. En cambio, la escuela actual debe garantizar que los niños obtengan mayor interés por la lectura y la escritura cuando la comparten con otros niños, maestros o padres. Un ejemplo de ello sería: escuchar lecturas en voz alta, ver a otros escribir, producir sus propias trazas, participar en actos de su comunidad o en la escuela (concursos de poesías, poemas, cuentos, etc.), razonar o formular preguntas de lo que lee e investigar para resolver problemas académicos y realizar proyectos educativos donde la lectura y la escritura de textos sean el centro de las actividades para aprender nuevos conocimientos.
Bibliogrfía consultada:

Fraca de Barrera, L. (1997). De la naturaleza de la lengua escrita. Letras 54-55. Caracas: Instituto Pedagógico de Caracas-CILLAB.